lunes, 14 de marzo de 2022

Carta a un angel que me cuida desde el cielo.

 Después de meses, te merecías esta entrada más que nadie.

Querido Casper, el día que te fuiste me dejaste rota ya que fue sin ningún aviso. Te fuiste con solo 4 años y toda una vida por delante, desde ese momento me di cuenta de que tengo que vivir la vida más intensamente y que tu has sido un ejemplo de valentía.

Tenías mil miedos pero intentabas afrontarlos de la mejor manera posible, ahora la que tiene mil miedos soy yo e intento ser fuerte y valiente como lo fuiste tú en su día. 

Donde todos veían a un perro yo veía a un miembro de la familia más. 

El día de tu partida se me quedó grabado en la cabeza, cerraba los ojos y me atormentaba la idea de que al abrirlos no estuvieras ahí, quería que todo fuera una pesadilla, que no fuera real, quería seguir sintiendo tu olfato y oyendote ( incluso oír tu fatiga o tus ronquidos) pero no, no fue así. Durante meses he escuchado tu respiración y tus patitas por el pasillo, pero nunca más te he vuelto a ver, todo ha sido mero hecho de mi imaginación. 

Espero que estés donde estés vivas feliz, libre, sin miedo.

Te quiero ahora y siempre, en la memoria nadie muere y yo te recordaré siempre. 




- “Sucede que cada vez que pierdo un perro, se lleva un pedazo de corazón con el. Y cada perro que entra en mi vida me regala un trozo del suyo. Si logro vivir lo suficiente, todas las partes de mi corazón serán de perro y llegare a ser tan generoso y bueno como lo son ellos”



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